Inicio / Automatización para inmobiliarias en Mallorca
Del contacto que entra por un portal hasta los documentos de una operación, sin copiar datos entre herramientas.
Una inmobiliaria recibe consultas por portales, web, correo, WhatsApp y oficina. Si cada una se copia después al CRM, la respuesta depende de que un comercial encuentre un hueco. Una automatización puede leer el aviso, crear o actualizar la ficha y dejar el origen, el inmueble y el idioma disponibles para el equipo.
La respuesta inicial puede reconocer el idioma de quien escribe, confirmar los siguientes pasos con información aprobada y trasladar al comercial las preguntas que exigen negociación, valoración o criterio legal. El objetivo es que la persona continúe la conversación con contexto, no que un sistema negocie por ella.
Las reglas se adaptan al CRM, al calendario y a los documentos que ya utiliza la agencia.
Cada consulta entra en la misma ficha, se detectan los duplicados y el comercial recibe el aviso según zona, idioma o tipo de inmueble.
Con el calendario conectado se ofrecen huecos reales, se confirma la visita y el hueco se libera solo si la persona cancela.
Los archivos que llegan se guardan en la carpeta de la operación, y lo que falta genera su recordatorio o su aviso interno.
La entrada de contactos y el seguimiento suelen ser el primer flujo porque permiten medir qué queda sin responder o cuánto tarda la agencia en reaccionar. Después se pueden conectar visitas, documentos e informes para propietarios. No hace falta reemplazar un CRM que el equipo ya conoce: primero se comprueba cómo se accede a sus datos.
Una automatización completa cuesta desde 3.000 €. Un agente gestionado cuesta desde 500 € al mes, y el diagnóstico en persona cuesta 1.500 € tras una valoración inicial gratuita por teléfono. La guía de automatización para inmobiliarias explica el recorrido con ejemplos concretos.
Los informes también pueden reunir contactos nuevos, visitas pendientes y documentación de una operación para que el responsable no tenga que revisar cada fuente por separado. El contenido del informe se decide con la agencia y debe servir para una decisión concreta. Si una fuente no ofrece acceso suficiente, se identifica antes de construir para no prometer una integración que no existe.
El resultado se revisa con el equipo antes de ampliar el alcance, para que cada paso quede claro y pueda corregirse cuando cambien las condiciones de trabajo.